Una mesa de amigos, donde al tiempo de paladear platillos hechos con cariño y dedicación.. una amena charla convertirá este lugar en un grato punto de reunión.
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miércoles, 17 de octubre de 2012

Pan de Muerto - Receta Tradicional



Ingredientes:

5 tazas de harina
3 cdas de polvo de hornear (Royal)
2 barras de matequilla
5 huevos 
5 yemas
1 taza de azúcar 
ralladura de la cáscara de una naranja
2 cdas de agua de azahar
1 pizca de sal 
2 yemas para pintar

Procedimiento:

Mezclar la levadura con un poco de agua tibia, agregar ½ taza de harina y trabajar  hasta hacer un bollo suave, dejar levar  unos 15 minutos tapada con papel film.
Mientras tamizar  el resto de la harina con el azúcar y la sal, hacer un hueco en el centro y poner tres de los cinco huevos, las cinco yemas, la mantequilla, la raspadura de naranja y el agua de azahar, trabajar bien la masa.

Mezclar con el bollo con levadura, amasar  hasta integrar las dos masas y dejar levar  hasta duplicar su volumen, dividir el bollo en dos y hacer los panes, poner en charolas engrasadas , pintar  con yema de huevo.

Adornar  con trozos de masa imitando huesos, calaveras, lagrimas.

 Hornear  40 minutos en horno precalentado a 180°, retirar barnizar con mantequilla derretida y espolvorear con azúcar.

Servir con una taza de chocolate caliente..

*Si desean hacerlo toda una tentación, rellenar con crema chantilly.





***

martes, 16 de octubre de 2012

El Pan de Muerto - Tradición, Leyenda, Identidad, Cultura, Azúcar y Gusto


El pan de muerto, que es para los mexicanos un verdadero placer, remonta su origen a la época prehispánica y ahora es uno de los elementos más importantes en las ofrendas del Día de los Fieles Difuntos.

 El 2 de noviembre se celebra en todo México el Día de Muertos, fecha en que sus cementerios y tumbas son visitados por sus dolientes, quienes las adornan con flores de diversos colores y otros con ofrendas con los platillos que le gustaban al finado.

 Diversos historiadores han coincidido en señalar que las familias de este país han tenido un gusto particular por ese pan y que han mantenido la tradición desde hace varios siglos.

 El surgimiento de dicho pan se remonta a la época de los sacrificios humanos y a la llegada de los españoles a la entonces Nueva España (ahora México), en 1519.

 En esa época, una princesa era ofrecida a los dioses, su corazón aún latiendo se introducía en una olla con amaranto para morderlo posteriormente en señal de agradecimiento a un dios. 

 Los españoles, al no consentir este tipo de sacrificios, elaboraban un pan de trigo en forma de corazón bañado en azúcar pintada de rojo, simulando la sangre de la doncella y así surgió el pan de muerto.

 José Luis Curiel Monteagudo, en su libro "Azucarados Afanes, Dulces y Panes", comenta: "Comer muertos es para el mexicano un verdadero placer, se considera la antropofagia de pan y azúcar.

 El fenómeno se asimila con respeto e ironía, se desafía a la muerte, se burlan de ella comiéndola".

 Otros historiadores han revelado que el nacimiento de ese pan se basa en un rito que hacían los primeros pobladores de Mesoamérica a los muertos que enterraban con sus pertenencias.

 En el libro "De Nuestras Tradiciones" se narra la elaboración de un pan compuesto por semillas de amaranto molidas y tostadas, mezclado con la sangre de los sacrificios que se ofrecían en honor a Izcoxauhqui, Cuetzaltzin o Huehuetéotl. 

 También hacían un ídolo de Huitzilopochtli de "alegría", al que después encajaban un pico y a manera de sacrificios, le sacaban el corazón en forma simbólica, pues el pan de amaranto era el corazón de ídolo, agrega, luego, comenta, se repartían entre el pueblo algunos pedazos del pan para compartir la divinidad. 

 Se cree que de allí surgió el pan de muerto, el cual se fue modificando de diversas maneras, hasta llegar al actual.

 El pan de muerto tiene un significado, el círculo que se encuentra en la parte superior del mismo es el cráneo, las canillas son los huesos y el sabor a azahar es por el recuerdo a los ya fallecidos. 

 Esos panes son clasificados de la siguiente manera: antropomorfos, que son aquellos que representan la figura humana; zoomorfos, con idea de animales como aves, conejos, perros, peces y mariposas, entre otros.  Son característicos de Tepoztlán, Mixquic e Iguala de Telolapan.
 Asimismo, Fitomorfos, con representaciones de vegetales diversos como árboles, flores y enramadas; y Mitomorfos, cuya forma no se identifica como figura humana, vegetal o animal, sino que representan seres fantásticos. 

 En las ofrendas del Día de Muertos se colocan objetos como: imagen del difunto recordado, velas y veladoras, flores, hierbas, aroma, comida, itacate, objetos del muerto y papel de china picado o calacas hechas de barro o cartón, entre otros. 


 La celebración de los difuntos se convierte en un banquete mortuorio dominado por alimentos y flores de color amarillo (el color de la muerte para las culturas prehispánicas), como el cempasúchil, los clemoles, las naranjas, las guayabas, los plátanos, la calabaza y el pan característico de la ocasión. 

 Algunos historiadores han dicho que "este pan de hojaldre, con sus cuatro gotitas o canillas, simboliza los huesos de quien se ha ido. La parte de arriba, su corazón".

 Para otros, el pan lleva las cuatro canillas en forma de cruz, porque con ellas se designan los cuatro rumbos del nahuolli (el universo). Son a su vez, los cuatro puntos cardinales, definidos por igual número de divinidades: Quetzalcóatl-Camaxtli, Xipetotec, Tláloc-Huitzilopochtli y Tezcatlipoca, expresiones de la concepción del mundo prehispánico.